El Culto al Gato: De Deidades Egipcias a Guardianes de tu Hogar
Si alguna vez sentiste que tu gato te mira como si supiera algo que vos no, tenés razón. En 926 Misterios, hoy nos sumergimos en la historia de los felinos, esos seres que caminan entre dos mundos y que han sido venerados como dioses en las culturas más antiguas.
Bastet: La Diosa que protege el hogar
En el antiguo Egipto, el gato no era una mascota, era una divinidad. La diosa Bastet, representada con cabeza de leona o gato, era la guardiana de los hogares y la protectora contra las energías negativas. Matar a un gato era un crimen castigado con la muerte, y se creía que tener uno en casa aseguraba la bendición de los dioses.
El Gato como "Familiar" en el Medioevo
Durante la época de las brujas medievales, los gatos (especialmente los negros) eran considerados "familiares": seres espirituales que asistían a las brujas en sus rituales y protegían sus secretos. Se decía que los gatos podían ver fantasmas y detectar presencias que el ojo humano ignora.
Guardianes de lo Invisible: La Historia Mística de los Gatos
Desde que el hombre empezó a observar las estrellas, el gato ha estado a su lado. Pero no como un compañero sumiso, sino como un observador silencioso. En el mundo del esoterismo, se dice que los gatos son "limpiadores energéticos": allí donde un gato se duerme, es donde la energía ha sido transmutada.
1. El Antiguo Egipto: Los ojos de la noche
Para los egipcios, el gato era la encarnación de la diosa Bastet. No solo representaba la fertilidad y la protección del hogar, sino que se creía que sus ojos brillantes durante la noche eran fragmentos del sol que quedaban custodiados mientras el mundo estaba a oscuras. Eran tan sagrados que, si una casa se incendiaba, lo primero que se rescataba era al gato, incluso antes que a los tesoros materiales.
2. Japón y el "Maneki-neko"
En el lejano oriente, el misticismo felino toma la forma del gato de la suerte. La leyenda cuenta que un gato salvó a un señor feudal de un rayo al hacerle una seña con la pata. Desde entonces, el gato es el símbolo de la prosperidad y la buena fortuna que "llama" a las energías positivas para que entren a tu vida.
3. El Medievo: Los guardianes de las brujas
Durante la época de las persecuciones, se creía que las brujas tenían "familiares", seres que las protegían mientras ellas viajaban por el plano astral. El gato era el favorito. ¿Por qué? Por su capacidad de ver en el espectro ultravioleta y sentir cambios de temperatura que nosotros ignoramos. Se decía que un gato negro en la habitación de una sanadora era garantía de que ningún espíritu oscuro interrumpiría su trabajo.
4. El Gato hoy: El protector del hogar
En la actualidad, el misticismo sostiene que los gatos absorben la carga de estrés y las "larvas energéticas" de los ambientes. Cuando se frotan contra tus piernas, no solo piden afecto: están limpiando tu aura de las tensiones del día.
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¿Por qué llevar un gato en tu remera?
Más allá de la estética, el símbolo del gato representa:
Independencia y Libertad: El gato nunca se somete, mantiene su esencia pura.
Intuición: Su capacidad de ver en la oscuridad es un recordatorio de que debemos confiar en nuestro tercer ojo.
Misterio: Son los guardianes de lo oculto, de lo que sucede mientras el resto duerme.



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