EL ANILLO DE TUTANKAMON
Un anillo que muestra una extraña figura humanoide. Para algunos representa al dios Ptah, para otras la figura de un alienígena.
Corria el año 1922, cuando la expedición liderada por el explorador británico Howard Carter, descubrió lo impensable: una tumba que, pero con una gran diferencia de las que se habían encontrado hasta ese momento, se mantenía intacta, congelada en el tiempo, libre de vandalismo y saqueos.

Alrededor del descubrimiento y de la tumba se tejió rápidamente una leyenda macabra: una supuesta maldición que acabó con la vida de aquellos que osaron ingresar a la recámara eterna del rey Tut. No te pierdas: la maldición del Faraón Tutankamón
En su interior se encontraba absolutamente todo, tal cual había sido enterrado; el sarcófago, las joyas, armas y prendas que daban un total de 5.800 objetos. Todo se inventarió y clasificó científicamente para comenzar sus análisis.
Pero además se encontró el denominado anillo del faraón
Según la investigación de los egiptólogos, en el anillo, vemos de pie a uno de los dioses más populares de aquella época: Ptah, “Señor de la magia”, entre otras atribuciones. Una de sus formas habituales de representación es la que observamos: como un hombrecillo con barba recta, envuelto en un sudario, cabeza cubierta con un casco, y un cetro denominado “uas” que simbolizaba el poder y la fuerza. A su derecha, comprobamos que su nombre aparece grabado en la piedra con tres signos jeroglíficos.

Sin embargo, como lo mencione muchas veces, soy imaginativo y la figura parece ser la representación de una extraña criatura humanoide.
Este anillo, no fue la única sorpresa de la tumba de Tutankamón, también se encontró una misteriosa daga. Era un cuchillo alargado de hierro, con una empuñadura dorada. Un siglo después, esa arma aún sigue despertando el interés de la comunidad científica por los secretos que esconde.


Comentarios
Publicar un comentario